domingo, 23 de septiembre de 2012

Tartar de bonito

Comienza el otoño y esta vez si que receta y libro guardan conexión, al menos en la semántica de los nombres! Un aperitivo de tartar de pescado con un vasito de vino para terminar El desierto de los Tártaros!

El domingo amanece con una bajada de las temperaturas y a mediodía empieza a jarrear en Madrid... ahora si que se acaba el verano, el calor y comienzan a acortarse los días... nos quedan algunos atardeceres llenos de luz pero ya pocos sin frío. Septiembre es un mes difícil para todos y debemos lidiar día a día con la frustración que supone volver a las rutinas, a las propias y a las ajenas: los niños y no tan niños deben volver a la rutina de los estudios, en medio de la rebeldía por no querer abandonar la libertad que a todos nos da el verano, a los mayores, que han convivido en grandes familias en verano, les da la tristeza por volver a una rutina de TV y soledad, septiembre cuesta siempre digerirlo y tenemos ganas de volver a hacer una maleta y partir, aunque sólo sea por un par de días, o tenemos ganas de volar, de partir, de buscar cosas nuevas, de alejarnos de esa vuelta a lo mismo de siempre...

A pesar de todo, es un buen momento para pensar qué es lo que realmente queremos de este otoño, de este trimestre, es un momento para decidir entre el confort que nos dan las rutinas o la valentía de afrontar nuevos retos en lo personal, en lo laboral, en lo afectivo... Y de eso va El Desierto de los Tártaros...

Tartar de bonito del norte (no de atún), aprovechando el final de temporada de un pez magnífico que había en la pescadería...


Ingredientes:

Finas lonchas de bonito crudo; media cebolleta, 1 pizca de mostaza, unas gotas de tabasco, 1 cucharada de tomate natural crudo, unas alcaparras, sal gorda y, si se tiene, un poco de cebollino (yo hoy no tenía).

El bonito se corta primero en tiras muy finas y luego en pequeños dados, se salpimenta y se reserva. A continuación se corta la cebolleta y se cortan también las alcaparras. Se echa todo en un cuenco, se añaden las especies, se remueve bien y se deja reposar una media hora en la nevera, tapado con film transparente.

El tiempo pasa... vuelven las tardes de té, esta vez con Beethoven, con una magnífica versión de la Novena Sinfonía de Barenboim, de la que os paso un extracto y según algunos es una de las mejores versiones que existen, compitiendo con otra de Karajan.


Y si hablamos de cocina y creatividad, no puedo dejar de comentar esta gran idea que comenta hoy Mikel López Iturriaga en su blog de cocina divertido e imbatible, El comidista. Es un post sobre la ensaimada, titulado, "Y la ensaimada se hizo arte", en la que se cuenta el proyecto Ensaimadart  en la que distintos autores decoran cajas de ensaimadas y cuya venta irá destinada a una organización benéfica... ¿Quieres hacer un regalo diferente?

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